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https://documentacion.onelyra.com/arquitectura/las-costumbres/ · Actualizado el 25 de octubre de 2026

Las costumbres y el atajo

Qué es
A quien suele venir a lo mismo, ELYRA le ofrece saltar directo al saludar. Se cuenta sin guardar lo que escribió, y siempre se pregunta.
Para quién
Quien administra Personas y quien decide qué ofrece cada puerta.
Dónde vive
En Personas (si se recogen las costumbres y de quién) y en el Comportamiento de cada puerta (si se ofrece el atajo).

Si ocho de cada diez veces que alguien escribe termina creando una orden de trabajo, la novena no tiene por qué empezar por el menú. Al saludar, ELYRA le ofrece el atajo: «¿Quieres crear una orden de trabajo otra vez?», con dos botones. Si dice que sí, salta directo a esa capacidad. Si dice que no, o escribe cualquier otra cosa, la conversación sigue su camino de siempre.

ELYRA siempre pregunta y nunca salta sola: el día que esa persona entra a cancelar la orden, un salto a ciegas la metería en el camino equivocado.

Por cada conversación se anota una sola cosa: en qué capacidad terminó y cómo. Nada de lo que la persona escribió se guarda para esto.

La conversación…Puntos
Terminó bien esa capacidad (llegó al final sin cancelar)2
Entró a la capacidad pero no la terminó1
No entró a ninguna (miró el menú y se fue)0

Léalo así: la nota de una capacidad es sus puntos divididos entre el doble de las conversaciones contadas. Diez conversaciones, seis órdenes creadas (12 puntos) y dos intentadas (2 puntos) dan 14 de 20: un 70 %.

Lo que pasa por la entrada de la puerta (el menú por el que todos empiezan) no cuenta como costumbre: cuenta lo que la persona eligió desde ahí. Y la despedida tampoco. Da igual cómo llegó a la capacidad: por el menú, por una pregunta que la lleva, o porque el portero entendió lo que escribió.

Dos condiciones, las dos ajustables en Personas:

  • Un mínimo de conversaciones de esa persona (10 de fábrica). Es por persona y no por empresa: en una empresa con trescientas conversaciones a la semana, diez de una misma persona siguen siendo diez.
  • Una nota mínima (60 % de fábrica).

Con un 70 % solo se le ofrecería a quien hace casi siempre lo mismo; con un 50 % la oferta se equivoca la mitad de las veces. El 60 % es el punto de partida; Personas muestra cuántas veces se ofreció el atajo y cuántas se aceptó en los últimos 30 días, que es el dato para moverlo.

DóndeQué se decide
Personas, «Lo que la gente suele hacer»Si se recogen las costumbres (de fábrica, sí), de quién (de todas, solo de las identificadas o solo de las anónimas) y cuánto hace falta.
El Comportamiento de cada puerta, «Las costumbres»Si esa puerta ofrece el atajo (de fábrica, sí).

El atajo se ofrece solo si esa puerta alcanza la capacidad: por su documento, o por su portero cuando está activo. Lo que la persona puede hacer al llegar se le exige igual que siempre.

Una persona identificada tiene una costumbre, por todos sus canales (ver La persona es la llave); una anónima, una por canal. La ficha de cada persona dice a qué suele venir.

  • Sí: salta a la capacidad, como si la hubiera elegido en el menú. Lo que esa capacidad exija (identificarse, confirmar, tener permiso) se le pide igual que siempre.
  • No: el camino de siempre.
  • Otra cosa: también el camino de siempre. Si la puerta tiene inteligencia artificial, lo que escribió se lee como lo que vino a decir.

Dos «no» seguidos pausan la oferta un mes para esa persona. Insistir es la forma más barata de volverse molesto.

La costumbre se guarda en la persona (o en la ficha del canal, si nadie la vinculó), sin texto, con fecha, y caduca con el plazo «Lo que ELYRA recuerda de alguien» (ver Dónde viven los datos). Al borrar a una persona desde su ficha, se va con ella.

El atajo funciona sin inteligencia artificial: notar la costumbre es contar. Los textos de la oferta y de sus botones están en el catálogo de voz y se cambian como cualquier otro.

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